Sonrió poesía,
por un tiempo fue francamente un golpetear fruncido.
Interpretó libremente a ninguno,
la mitad resfriada de contagio.
Bailaba algo que esquivaba.
Y algo más, había un algo de sólida energía que clamaba protección.
Fuimos la que defendió y la que lloraba,
la espalda del enojo siempre mojada.
Estando viva se le pidió de infinitas maneras, y tal vez casi todo.
y queriendo tocar casi nada,
Levantaron hasta pedazos para lastimarla,
creamos carne. la sangre cayó,
y se vió disfrazada.
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